En este número visitaremos una de las ciudades más cautivantes de Israel: Akko (עַכּוֹ) (Acre). Esta ciudad une Oriente con Occidente, contiene los restos de diversas culturas que se remontan a la Edad de Bronce, aloja a distintas religiones (judaísmo, islam, cristianismo y bahai) y ha sido el objeto de numerosas batallas e intentos de conquista.
La ciudad vieja de Akko está situada en una pequeña península, en la parte norte de la bahía de Haifa. Al llegar a la ciudad vieja, todos sus sentidos se ven estimulados hasta el punto de sentirse apabullado: la vista de las olas del mar rompiéndose en las antiguas murallas, el olor del pescado fresco y el aroma de las deliciosas especias, las voces de los vendedores del mercado que anuncian su mercancía y del almuecín que convoca a los musulmanes a sus cinco plegarias diarias, el sabor del mejor hummus y del refrescante jugo de granada y la basta textura de las murallas del lado de la ciudad, comparada con la textura sedosa del lado de la costa.
En 2001, UNESCO proclamó a la ciudad antigua de Akko como Patrimonio de la Humanidad, por tratarse de una "ciudad histórica excepcional, que preserva una parte importante de los restos de sus edificios medievales de la época de las Cruzadas... brinda una imagen excepcional del trazado y de las estructuras de la capital del reino de Jerusalén de los cruzados" y porque "la Akko contemporánea es un importante ejemplo de una ciudad otomana amurallada, con sus típicos elementos urbanos, como la ciudadela, las mezquitas, los caravanserallos y los baños termales bien conservados..."
Durante una visita a este lugar único, hay muchos sitios para ver y mucha historia que aprender. En este número, le presentaremos algunos de estos sitios.
Etimología de Akko (Acre)Los orígenes del nombre de Akko no son muy claros: se menciona una vez en la Biblia como el territorio de la tribu de Asher y uno de los lugares del cual los israelitas no expulsaron a los cananeos.
אָשֵׁר, לֹא הוֹרִישׁ אֶת-יֹשְׁבֵי עַכּוֹ, וְאֶת-יוֹשְׁבֵי, צִידוֹן (שופטים א', ל"א)
Tampoco Aser echó a los que habitaban en Akko y a los que habitaban en Sidón (Jueces 1:31)
De acuerdo con la tradición judía, cuando el Diluvio en los días de Noé llegó a la costa de Akko, D-s dictaminó: “
עַד כֹּה תָּבוֹא וְלֹא תּוֹסִיף”
(Ad ko tavó veló tosíf), que significa: Hasta aquí llegas y te detienes.
Una leyenda griega nos cuenta que viajando por la zona de Akko, Hércules encontró hierbas medicinales que curaron sus heridas. Por ello, nombró al lugar "Acca", que en griego significa "cura".
SITIOS DE AKKOLas murallas
הַחוֹמוֹת
Los Cruzados que no lograron conquistar Jerusalén, conquistaron Akko en el siglo XII y la convirtieron en la capital de los demás territorios: el Reino de Jerusalén. Erigieron alrededor de la ciudad muros relativamente de poco espesor, para defenderla de invasores externos. Cuando los mamelucos la invadieron a fines del siglo XIII, destruyeron la mayor parte de la ciudad, exterminaron a todos los cruzados que quedaban en el lugar y pusieron fin al Reino Latino. Durante cientos de años, la ciudad estuvo casi despoblada y fue finalmente conquistada por los otomanos en 1517. La ciudad no volvió a recuperar su poder hasta los días de Daher el-Omar (1750-1775) y su sucesor, Jezzar Pashá (a quien los locales llaman Al-Jezzar, 1775-1814).
En 1750, el gobernante de Akko, Daher el-Omar, utilizó los restos de las murallas de los cruzados para los cimientos de sus propias murallas y también erigió otras a lo largo de la costa para proteger a Akko de posibles invasiones desde el mar. Jezzar Pashá reforzó las murallas entre 1775 y 1799, que sobrevivieron el sitio de Napoleón.
Lo primero que llama la atención del viajero al arribar a Akko es una poderosa fortaleza, que consta de una gruesa muralla de protección, un foso defensivo seco y troneras de cañones. Actualmente, el viajero puede caminar sobre las murallas y admirar desde allí el mar y la ciudad. Otra estupenda opción es pasear en barco y ver las murallas desde el mar.
Mezquita Ahmed Al-Jezzar מִסְגָּד אַחְמֵד אֶל גַ'זַאר
Al-Jezzar (en árabe: "el carnicero") fue el cruel gobernante otomano de Akko (1775-1814), famoso por su costumbre de amputar miembros a personas bajo sospecha de malversación o de las que sospechaba que pretendían estafarlo. Al-Jezzar construyó una de las mayores mezquitas de Israel sobre los cimientos de antiguos templos musulmanes y cristianos y de otras construcciones de los cruzados. Junto a esta famosa mezquita hay un mausoleo y un pequeño cementerio con las tumbas de Jezzar Pashá y de su sucesor Suleimán Pashá. En la mezquita también se encuentra el Shahr el Nabi (un mechón de la barba del profeta Mahoma).
Debajo del bien cuidado patio, hay enormes salas subterráneas del periodo de los Cruzados, que las utilizaban para almacenar agua.
Las Salas de los caballeros אוּלַמּוֹת הָאַבִּירִים
En su conquista de Akko, los Cruzados recibieron ayuda de algunas potencias portuarias italianas como Pisa, Génova y Venecia, que les suministraron fuerzas de combate. A cambio de ello, se otorgó a los ciudadanos de dichos estados terrenos en Akko, en los que edificaron barrios fortificados independientes. En los gloriosos días en los que Akko fue la capital de los Cruzados, dichas salas alojaron a muchos peregrinos en camino a Jerusalén, que utilizaban estas espaciosas estancias como dormitorio, sala de ceremonias y comedor.
Hasta no hace mucho tiempo, las Salas de los caballeros estaban bajo el piso de la Ciudadela de Akko, que se utilizó como prisión en la época de los otomanos y del mandato británico. Excavaciones arqueológicas pusieron al descubierto un complejo de salas, construidas y utilizadas por los Caballeros de la Orden de Malta y reconstruidas durante las cinco últimas décadas. El complejo incluye seis salas unidas en parte, una gran sala, una mazmorra, un comedor y restos de una antigua iglesia gótica. También había barrios residenciales y mercados, centro de actividad de los mercaderes de las ciudades portuarias italianas.
Es fascinante caminar por la fortaleza, visitar las grandes salas e imaginarse a los peregrinos, a los caballeros y a los cruzados comiendo, celebrando y operando en los mercados hace cientos de años.
La prisión בֵּית הַכֶּלֶא
Cuando Dahar al-Omar y Al-Jezzar erigieron la Ciudadela, construyeron una prisión dentro del perímetro de las murallas para encarcelar a delincuentes, así como a rebeldes y a exiliados políticos de todos los confines del imperio otomano. Entre las personalidades que pasaron por esta prisión, cabe destacar al Bahá'u'lláh, fundador de la religión Bahai, que estuvo arrestado allí en 1868.
Durante el mandato británico, cientos de miembros de grupos clandestinos judíos estuvieron presos aquí por luchar contra los británicos en su intento de establecer un estado judío en la Tierra de Israel. El 4 de mayo de 1947, los combatientes del "Irgún" ( ;אצ"ל: ארגון ציוני לאומי Etzel: la Organización militar nacional) irrumpieron en la cárcel. Catorce combatientes fueron liberados, tres de los atacantes perdieron la vida y seis de los fugitivos fueron capturados más tarde. Tres de ellos fueron ejecutados y colgados dentro del recinto de la prisión. Aquí puede obtener más información acerca de esta operación.